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El estrés en gatos. Aprende a identificarlo y tratarlo.

El estrés no es solo un problema humano, nuestros gatos lo sufren tanto o más que las personas y no siempre es fácil identificarlo. A continuación, hablaremos del estrés en gatos, cómo identificarlo, prevenirlo y aliviarlo.

¿Qué es el estrés?

El estrés es una respuesta del organismo a un cambio externo o interno, con el objetivo de adaptarse a él.

En el caso de los gatos, hay múltiples circunstancias que pueden llevarle a una situación estresante. Estamos ante animales muy sensibles, y lo que para una persona puede ser completamente irrelevante, para un gato puede suponer una fuente de estrés muy importante.

Es por ello por lo que debemos saber identificar esas situaciones estresantes para nuestro gato y tratar de eliminarlas.

estrés en gatos

¿Qué situaciones provocan estrés en gatos?

Alguna de las situaciones más comunes que provocan estrés en nuestros gato son:

  • Cambios en su entorno, como la llegada de un nuevo gato, un bebé, obras en casa o simplemente la reubicación de comederos o bandeja de arena pueden ser causa de estrés en el felino.

Un ejemplo práctico, introducimos un nuevo gato en casa y nuestro gato se pone arisco cuando el nuevo felino se acerca al comedero. En este caso, nuestro gato ve como sus recursos peligran ¡ME QUITAN LA COMIDA! Es su primer pensamiento.

  • Ambiente pobre. Los gatos tienen necesidades naturales que deben poder expresar y para ello deben tener los medios. Un gato que no tiene un lugar para rascar, o que siempre tiene el arenero sucio, por ejemplo, es un gato susceptible de estrés.
  • Mala relación con su dueño, o con otro animal. No es difícil inducir miedo en un gato, un mal movimiento o un castigo desmesurado puede ser suficiente para que nuestra mascota desconfíe de nosotros.

Si no sabes cuales son las mejores maneras de castigar a tu gato te recomiendo que leas este articulo.

¿Cómo reacciona el animal al estrés?

Encontramos tres fases de estrés en un gato:

La primera se produce inmediatamente después de la aparición de la fuente de estrés y el comportamiento de nuestro gato tiene como objetivo recuperar la seguridad que ha perdido, frotándose más con muebles de la casa o con su dueño.

Si la fuente de estrés continúa, el gato te lo hará ver de alguna manera, orinando y defecando fuera, aumentando el maullido o incluso siendo agresivo. Es importante hacer caso a estas señales y no enfadarnos con nuestra mascota por estos comportamientos.

Si la fuente de estrés persiste en el tiempo, el gato dejará de luchar, y observaremos a nuestra mascota apática, con menor apetito y sin ganas de jugar.

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Además de todas estas manifestaciones, hay diversas enfermedades que tienen como causa, entre otras, el estrés. Algunas de ellas son: la cistitis idiopática felina, colitis crónica o asma bronquial.

Estrategias para prevenir el estrés en gatos

Antes de empezar con las estrategias para combatir el estrés una vez que ya ha empezado, debemos saber cómo evitar que aparezca.

En las primeras etapas de la vida de un gato, éste tiene mucha más tolerancia a situaciones estresantes que cuando son adultos. Además, un gatito que desde pequeño ha aprendido a convivir con ruidos, olores y manejo por parte de distintas personas, juega con mucha ventaja respecto a un gato al que se le tiene en una “burbuja de cristal”.

Gatos que desde pequeños han vivido en un ambiente estimulante toleran mejor las situaciones estresantes pues ya han aprendido desde muy jóvenes a superarlas.

Con esto no queremos decir que el gatito deba vivir en una continua situación de estrés o cambio de dueño, pero si es importante acostumbrarlos desde pequeños a todas las posibles situaciones que va a vivir durante su vida.

Cómo aliviar el estrés en nuestro gato

Para empezar y, si identificamos la fuente de estrés y fuera posible, lo mejor es eliminarla.

Esto no es tan fácil como parece por lo que tendremos que darle a nuestra mascota algunas formas de sobrellevar estas situaciones.

Si la situación estresante la ha creado la llegada de un nuevo gato o un bebé, es imprescindible que nuestra mascota tenga un lugar seguro, tranquilo y apartado donde refugiarse. Así, conseguiremos minimizar el tiempo de exposición de nuestro gato a la fuente de estrés, dándole la posibilidad de “quitarse del medio” siempre que quiera.

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Asimismo, debemos asegurarnos de que nuestro gato tiene acceso en todo momento a su comedero, bebedero o arenero. Para ello debemos tener siempre un numero de recursos suficientes, evitando así un posible conflicto con la nueva mascota.

Ademas, el juego forma una parte imprescindible del día a día de nuestro gato, debemos permitirle expresar sus conductas de juego y caza. Para ello, basta con tener una cesta con varios juguetes a poder ser de pequeño tamaño, que simulan una presa.

En conclusión, no es fácil a veces identificar si nuestro gato está estresado, o cuales son las situaciones que le provocan estrés, pero haciendo un correcto manejo de nuestro felino y prestando atención a sus llamadas de alerta, podemos evitar problemas mayores.